9 sept. 2015

UN FINDE EN BRUSELAS (Y GANTE)




Este verano me escapé un fin de semana de agosto a Bruselas para dar una sorpresa en el día de su cumpleaños a una buena amiga, Anita. Con esta excusa pude descubrir una ciudad que en principio no me atraía mucho porque un amigo que vive allí siempre dice que todo es muy gris. Sin embargo, me sorprendió muy positivamente. Hace muchos años había estado en otras ciudades de Bélgica: Gante, Brujas, Lovaina la vieja... pero aquella vez pasé de largo Bruselas. Hacer un viaje cuando allí tienes amigos que te llevan de un lado para otro es muy diferente, mucho más cómodo y te vas con una visión y experiencia menos turista del lugar.

El viernes por la noche fue la fiesta sorpresa de cumpleaños que había organizado el marido de mi amiga y allí nos juntamos belgas y españoles a comer, beber, charlar y pasar un buen rato.





El sábado, el marido de mi amiga nos despertó a las 9am ¡yo quería matarle! (pero estaba avisada...). Nos hizo desayunar y arreglarnos en media hora para salir corriendo a su pueblo, a una hora en coche, porque había barbacoa con toda su familia para celebrar el aniversario de sus padres. Como comprenderéis a mí no me entraba nada a las 12.30 del mediodía, pero hubo que sentarse a comer y la familia de Pieter me trató fenomenal, además muchos hablan español así que puede descansar un poco de tanto inglés jeje En la foto, estoy demostrando mi mala puntería en un juego divertidísimo tipo petanca pero con palos de madera (Kubb).

Por la tarde noche fuimos a Gante, yo ya lo conocía pero a penas me acordaba y me encantó pasear por sus calles, asomarme a sus canales, alucinar con su arquitectura y disfrutar del ambiente que había (era no sé qué fiesta y una calle estaba llena de gente bebiendo, música y puestos).



El domingo lo dedicamos a hacer turismo por Bruselas. Por la mañana estuvimos en el mercado de la Place Jeu de Balle, de segunda mano, a la caza de tesoros para decorar la nueva casa de mi amiga. Acabamos con una mesita de noche y un banquito tomando algo mientras escuchábamos jazz en directo en el Cafe La Brocante. Después visitamos la Grand Place y alrededores para terminar comiendo noodles a las 5 de la tarde, un horario poco belga, en Au Bon Bol (Rue P.Devaux 9). De postre no me puede perder los gofres de Maison Dandoy que tanto me habían recomendado mis amigos, y menos mal que les hice caso, me habría comido cuatro seguidos.




El lunes tenía el vuelo por la tarde así que mi amiga se cogió el día libre para estar conmigo y  cogimos unas bicis para ver toda la zona de la Comisión y el Parlamento Europeo y el Parque del Cinquentenario. También entramos en una tienda chulísima que Ana me quería enseñar, Dille & Kamille, en la que no me puede comprar nada porque no me lo podía llevar pero habría arrasado ¡que la abran en España! Mi amigo Milo llegaba de sus vacaciones en España a la hora de comer y aprovechamos para quedar a comer con él y vernos antes de que yo tuviera que irme hacia al aeropuerto.




En definitiva, un gran viaje para ver a buenos amigos que terminó así, por las nubes...



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2 comentarios:

  1. Lo acabo de ver ahora porque al ver el vídeo me he acordado y buscado en tu blog! Que guay está, me encanta!

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  2. According to your photos can be seen at once that you are very fun and interesting spent this weekend.

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